Lo que normalmente denominamos lunares son crecimientos localizados de las células que producen el pigmento de la piel o melanina. Por esta razón, esas células se llaman melanocitos. Los lunares reciben el nombre científico de nevus melanocíticos. Nevus es un crecimiento benigno de células. Estos acúmulos celulares de melanocitos pueden estar presentes desde el nacimiento, o bien adquirirse a lo largo de la vida. Existe gran variedad entre las personas en cuanto al número y tipo de lunares. Mientras que unos son benignos siempre, otros pueden tener más o menos tendencia a hacerse malignos. El tumor maligno derivado de algunos nevus melanocíticos es el melanoma, uno de los tumores más agresivos que se concocen. La mejor solución para este tumor maligno es la detección y por lo tanto, el tratamiento precoz.

La forma que tiene cualquier persona para saber si un lunar se está haciendo maligno es la detección de cualquier cambio, ya sea de color, de forma o de tamaño. También la presencia de molestias como picor o dolor son indicadores de posibles cambios en los lunares. Ante cualquiera de estas nuevas manifestaciones en un lunar se debe acudir sin demora a un/a dermatólogo/a.